MÍSTER LÁTIGO

 


Carreras por las gradas con sacos terreros a las espaldas, balones medicinales, tablas de gimnasia durísimas... había  aterrizado en el Atlético de Madrid, procedente del Sevilla, el austríaco (aunque más bien habría pasado por prusiano) Max Merkel, "Míster Látigo".
 En un tiempo en que la preparación física en el fútbol español era anecdótica, cuando no una ocurrencia de algún entrenador extravagante, la llegada del centroeuropeo se vio como lo más exótico que se podía contemplar en un terreno de juego. Hay que reconocer que por aquel tiempo, cuando la selección o los clubs se asomaban a Europa eran arrasados por equipos cuyos jugadores parecían auténticos atletas al lado de los futbolistas patrios, que a nivel físico se desplomaban y llegaban a las segundas partes sin fuelle alguno. 
 Aún  recuerdo el segundo partido de la final de Copa de Europa del Atlético de Madrid contra el Bayern tras la desgraciada pérdida del título a última hora del primer match por quien confirmó su condición de auténtico "pupas". En este segundo encuentro los alemanes parecía que volaban ante los exhaustos y asfixiados españoles. Bien, Míster Látigo ganó un título de Liga, fue objeto de multitud de chascarrillos y siempre dio la impresión de comportarse como un caballo en una cacharrería. Finalmente se fue, confesando posteriormente en declaraciones a la prensa alemana, que no entendía a lo españoles. 

(Mariano López-Acosta)

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